Las dilatadas esperas de las cruzadas de un puñado de trenes,vuelven improductivas las jornadas de los conductores y de los equipos. El día ya terminaba y sólo cinco trenes lo habían colmado de espectáculo para nosotros -ellos y el chaparrón- pero nos quedamos con una amarga impresión de la poca agilidad que caracteriza a nuestros queridos trenes.
Para leer la nota completa hacr click en la imagen. Extraido del blog
Todo Trenes.
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