martes, 16 de abril de 2013

“Necesitamos el ferrocarril y rutas, no todo se puede hacer en avión”


Durante veinte años fue la única mujer que en Salta se dedicó a trabajar por la integración. En los años '70, junto a un grupo de hombres, abrazó la idea de vincularse con otras provincias y países para que la región creciera pareja. De esa comunión de intereses nació el Geicos, el grupo de empresarios de seis países latinoamericanos que ya en aquellos años dio sus primeros pasos hacia el mercado asiático.
Amelia Fernández de Posadas predica la teoría de lo que se hizo y de lo que debería pasar para que Argentina y sus vecinos se vinculen en lo macro y en la intimidad de un escenario en el que, insiste, el desarrollo debería ser armonioso. Desde la práctica sigue trabajando y aportando ideas. Dicho por ella, la integración no suena a cosa abstracta.



Hoy es secretaria de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Exterior de Salta, institución que ayudó a fundar en 1972, que le dio marco al bloque que aglutina al sector privado y que puso en escena a Ferinoa. La Feria Internacional del Norte Argentino nació como una herramienta necesaria para la vinculación física, comercial, económica, cultural y educativa.
Señora coqueta, afable y de palabras justas. Quedó viuda cuando su única hija tenía 14 años. Distribuye su tiempo entre cinco nietas y once bisnietos, la dirigencia empresaria y la vicepresidencia de la Cruz Roja. Nació en Rosario de la Frontera, ciudad salteña donde descubrió su vocación que años después pudo afianzar en la Capital junto a dirigentes que, como ella, son pioneros y referentes de la integración regional como Miguel Rodríguez Durañona, Roberto Briones, Mario Banchik y Daniel Patrón Costas.
En la charla con El Tribuno mostró preocupación por los efectos negativos de “este país sitiado”, pidió una real política integradora que haga grande a la Nación y reclamó la reactivación del ferrocarril y caminos estratégicos como la ruta nacional 51. “Porque no todo se puede hacer en avión”, marcó, endureciendo la voz y con tono de queja.
Orgullosa por lo hecho, varias veces pidió: “No te olvides de poner que Geicos es la madre” de la Zicosur, grupo subnacional que convoca a los gobiernos de las mismas jurisdicciones en las que armonizan los empresarios, y del Mercosur, hoy zambullido en una crisis política - económica.
Amelita, como todos la llaman, es la invitada este domingo al Dice lo Suyo para que se explaye sobre uno de los temas en los que mejor se mueve.
¿Cómo se involucró en el trabajo por la integración regional?
Soy de Rosario de la Frontera, allí nací, tuve un negocio y apareció mi vocación por organizar ferias y exposiciones para mostrar lo que hacíamos. Entre 1968 y 1972, ya en Salta, fui presidenta de la Asociación de Mujeres de Negocios y Profesionales y luego, con otros empresarios, empezamos a proyectar lo que se podía hacer en la provincia, para la provincia. Así nacieron la Cámara de Comercio Exterior de Salta y el Geicos, que reúne a representantes de regiones de Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Paraguay y Brasil.
En esos años, ¿cuál era el objetivo de máxima?
El mercado asiático, con salida al Pacífico. Compartíamos con el norte argentino la necesidad de alcanzar ese gran mercado cautivo. Algo teníamos que hacer. Se crea el Geicos y comenzamos a trabajar con esa orientación. Ese grupo de gente luchó e hizo cosas para fomentar y consolidar esa idea grandiosa. Te estoy hablando de hace más de 40 años. Ahora es fácil, ahora todos hablan de la integración, en aquel momento nadie lo hacía, pero nosotros la buscábamos para complementarnos con otros mercados.
¿Cómo fue el trabajo?
Hicimos reuniones en diferentes países, donde comprendían perfectamente la idea de hacer un frente para llegar al gran mercado de Asia. Las respuestas siempre fueron buenas, no importaba el gobierno de turno, importaba lo que se hacía en el ámbito comercial, también para ampliar las relaciones humanas, los aspectos culturales y educativos. Entre el 73 y el 74, dirigentes de la Cámara de Comercio Exterior recorrimos países de América para presentar la primera feria internacional del norte, Ferinoa. Fue la primera muestra con esas características que se hacía en el país, en 1974, y desde entonces no tuvimos interrupciones. La de este año será chica y se hará dentro de los márgenes de la economía actual.
Geicos es anterior a la Zicosur, incluso al Mercosur. ¿Cuál es la relación de los empresarios con los gobiernos provinciales y nacionales?
Geicos es la madre de todo esto, eso es el Geicos, por favor ponelo. Buscamos siempre la comunicación, el ferrocarril, los caminos. Se puso mucho énfasis en la ruta nacional 51, los empresarios colaboraron desde sus compañías y puedo decir que todos los presidentes de la Cámara fueron colaboradores amplios, ninguno fue rentado por el Gobierno ni por la institución. Los gobiernos acompañaron la idea, ese amplio proyecto, porque fue el primero que se hizo en América Latina.
Al principio Brasil no estaba en el bloque y su incorporación resultó estratégica.
Lo sumamos buscando la comunicación porque el mercado se movía de norte a sur y de sur a norte. Ya en aquellos años pretendíamos unir la ruta Pacífico - Atlántico y Atlántico - Pacífico, el famoso corredor bioceánico. Y lo logramos. Con Brasil en el bloque se abrió el comercio transversal que hasta ese momento no teníamos.
¿Ese fue el mayor logro del Geicos?
Ese y conocernos como países, en todos los aspectos, siempre con la misión de mejorar las vías de comunicación y todo lo que contribuya al desarrollo de los pueblos.
El movimiento integrador motorizado por los empresarios tuvo depresiones pronunciadas, años de quietud. ¿Qué pasó?
Geicos nunca murió, ni va a morir, porque nació por la necesidad de la integración y eso se mantiene. Fue la primera organización de países que existió, un conjunto que se puso en marcha para acceder a mercados a través del Pacífico y del Atlántico. Un bloque geopolíticamente importante. Un proyecto amplio y diferente. Como cámaras comerciales, en ningún momento nos involucramos con un partido político o de gobierno. No tocábamos la política, representamos siempre a la parte privada. Decayó un poco su funcionamiento por dificultades de las actividades y de la economía. No te olvides de que los que viajan no son políticos, son privados y nos rige la política del bolsillo.
Las sociedades con los gobiernos pueden ser estratégicas, entonces.
La Cámara se mantuvo siempre, desde sus preliminares, dentro de su ámbito. Nunca, tampoco el Geicos, tuvo una acción política partidaria. Siempre hemos sido honestos y se ha respetado a las autoridades de turno.
¿Cuál es el panorama actual?
El Geicos se está reactivando, y bien, porque los países necesitan comunicarse. Lo que lamento hoy es que no podamos tener comunicación como cuando nació el bloque. Estamos en un país sitiado desde el que no nos podemos comunicar para hacer negocios, ni dentro del mismo grupo, por las cuestiones de política interna.
¿Qué piden hoy?
Queremos que se terminen proyectos, por ejemplo, el de la ruta 51... Si no tenés comunicación, si no tenés ferrocarriles, si no tenés caminos, no podés hacer negocios. No todo se puede hacer en avión, es así.
¿Por qué siguen inconclusos?
No lo sabemos. Contá: desde el 70 cuando comenzamos a hablar de estas obras de comunicación, ya llevamos 43 años con esto. En poco tiempo más será medio siglo y hemos sido promotores, fuimos un grupo que buscaba otros mercados, asociarnos, conocer otras culturas. Lo importante es trabajar en una idea común, en conseguir el apoyo político para desarrollar este gran proyecto, y que marque un futuro interesante para nosotros y para los países vecinos. Hay que levantar vallas.
¿Ayuda la situación política nacional y continental?
Siempre hemos tenido buena relación con las provincias y los países vecinos, nunca tuvimos problemas con los gobiernos. Si tuvimos algún inconveniente, el diálogo se impuso siempre y eso nos permitió retomar la idea de hacer más grande al país.

La intención siempre fue ampliar, llegar más allá, mantener la unión. Tenemos que ser un bloque americano. Necesitamos vías de comunicación, el ferrocarril y carreteras, necesitamos comunicación permanente, porque si nos aislamos qué podemos hacer. Debemos ser amplios. Argentina necesita integrarse en el mundo de los mercados porque es un gran país, Dios nos dotó de todo. No podemos decir que no tenemos cómo hacer las cosas. Geográficamente lo tenemos todo, pero faltan las políticas. Lo que queremos realmente es una política de integración, que es la que hace grande a los países.

Con la experiencia de estos años en la promoción de nuevos mercados, ¿fueron o son consultados para la elaboración de políticas públicas?

Los funcionarios de los gobiernos de la región crearon la Zicosur y les sirve como una herramienta política, no solo de integración. La Cámara ni el Geicos, tampoco Ferinoa, tienen esa orientación ni ese interés. Trabajamos siempre con el gobierno del turno que nos toca, respetando a todos y siempre buscando hacer este proyecto más grande, gigante, para que gente nueva se integre al movimiento, en forma entusiasta, para desarrollar lo que nos falta terminar de hacer. Nuestro proyecto no se termina, porque siempre hay uno a medias como el de la ruta nacional 51 o la reactivación del ferrocarril.

En la charla destacó a directivos como los motores necesarios de este trabajo. ¿Opina igual de los actuales dirigentes?

Están también entusiasmados con la idea, cada uno en su forma y con su estilo hacen lo posible y lo mejor para desarrollarlo. Hemos tenido gente brillante y los políticos de turno nos ayudaron, como nos ayudan los actuales cuando solicitamos colaboración. Lo que buscamos es un lugar fijo para Ferinoa, por lo que sería interesante poder contar con alguna idea para hacer efectivo este sueño.

Ferinoa perdió su costado político, en el que eran protagonistas consejeros comerciales, embajadores, gobernadores. En actividades paralelas a la comercial, se ofrecían charlas, se promovían misiones comerciales, había reuniones estratégicas y ruedas de negocios...

La feria de este año será muy chica porque las fronteras están bloqueadas y entrarán pocas cosas. Es una pena porque esto era una muestra de integración regional, pero las circunstancias no dan para más y hay que tener en cuenta la situación del país. Seguimos buscando agrandar y afianzar el proyecto. Debemos acomodarnos a los tiempos porque no podemos hacer más dentro de los lineamientos que vive el país. Si no te dejan sacar y no podemos traer, cómo hacemos.

¿Cómo espera que el movimiento llegue a los 50 años?

Ya no voy a estar para verlo, pero me gustaría que se preserve el vínculo que forja la integración.

Para muchos el discurso de la integración está vacío...

Mucha gente no lo entiende, pero el trabajo es arduo. Una cosa es esto (levanta su celular), que es bárbaro y te comunica con el mundo y otra es ver el artículo y el producto. Es necesario volver a la parte humana, hay que ver, hay que buscar a las personas para que no sea todo despersonalizado. Por eso la integración es clave.

“Pertenezco al mundo del trabajo”
Amelia también tiene un negocio a media cuadra de la plaza 9 de Julio. El lugar, lleno de cosas, sigue siendo escenario de tertulias entre quienes entran para saludarla.
Fue reconocida por la Municipalidad de Salta cuando la ciudad era administrada por el renovador Ennio Pontussi y por el Congreso. Confesó haber rechazado cargos políticos varias veces, “porque pertenezco al mundo del trabajo, de la disciplina, de la ubicación y de la familia. No a un sector”.

Fuente: El Tribuno

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