Miradas expectantes, mezcla de nostalgia, desilusión, confusión, no sé, tantos sentimientos y tan pocos se debaten entorno del cierre del Ferrocarril.
Pero tengo que partir, y será la última vez que me haré sentir, será la última vez que la campana, el silbato y el aviso de salida con destino al “final” queden plasmados en cada uno, y sean el generador de tantas emociones. Despedida de muchos que se resisten a pensar que pueda ser el último tren...
Niños, jóvenes, enamorados, ¡cuántos sentimientos se funden en ese instante!
Tengo que partir y no los puedo defraudar, me resisto pero tengo que partir.
Será la estación la que quede vacía junto con los corazones de muchos, hasta aquellos que solamente se acercaban no más que para ver, sentir la salida del tren, de aquellos que lo abordaban junto con un cúmulo de ilusiones, y de aquellos que en esa despedida sus ojos estallaban en lágrimas de alegrías, recuerdos, esperanzas y el comienzo de una espera a quien se ha ido.
Al final me espera el final, ¡cómo decirles a tantos que dejo en mi camino que no me volverán a ver!
¡Cómo decirles a tantos que dejaré de ser quien soy para convertirme en un recuerdo!
¡Cómo explicarle a muchos de mi ausencia!
¡Cómo quisiera no abandonarlos!, ¡cómo decirles que me siento abandonado..!
Pero bueno, ha llegado la hora y siento que en ese partir se parten tantos corazones, tantos años de esfuerzo, años de dedicación y de construcción de quienes han sido parte del gran Ferrocarril San Martín.
Adrián Rubén Del Monte
DNI 17.118.704
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