domingo, 12 de julio de 2009

Salta - Museo del Tren

En la estación de trenes del Ferrocarril Belgrano, en Ameghino y Balcarce (Salta Capital), está emplazado este espacio. Este emprendimiento sigue creciendo, pero la Asociación Amigos del Tren no recibe ningún tipo de ayuda.


A pesar de la decadencia sufrida por los ferrocarriles argentinos, a contramano de lo que sucede en el resto del mundo, en donde se invierte cada día más en el sector, es reconfortante ver que todavía quedan trabajadores que vivieron la etapa de esplendor de este medio de transporte que generara el pujante progreso de nuestro país, económica y socialmente. Ellos hablan con orgullo de cómo se trabajaba en aquellos tiempos, de cómo se hacía carrera en la empresa. "Aquí se comenzaba de peón; uno iba ascendiendo a fuerza de estudio y práctica. Rendíamos en Salta, pero el último examen era en Buenos Aires", recordó don Alejandro Barboza que ingresó al Ferrocarril Belgrano en 1958 y llegó a maquinista de las locomotoras a vapor y a conductor de las Diesel.

Don Barboza se arrimó hace unos años al Museo del Tren que fue impulsado por José Stauffer, conductor de locomotora desde 1973 hasta la fecha y que lleva adelante esta iniciativa desde mediados de los ‘90.

"En realidad empecé exponiendo fotos en 1996 en las peatonales y dando charlas en los diferentes colegios donde les interesara el tema", expresó José Stauffer. "Esto todavía no es un museo formal; la gente lo llama así porque le tomó cariño y lo siente como propio", continuó.

A partir de 2000 las muestras las comenzó a realizar en dependencias de la Empresa Belgrano Cargas SA y se pueden visitar todos los días de la semana.

La Asociación Amigos del Tren fue creada en 2002 por los apasionados de las vías y que, por suerte, cada día son más.

"Mucha gente se conecta por internet y así se vienen sumando muchos jóvenes", comentó con satisfacción.

Recuperando historias
"Muchos visitantes de la Balcarce se arriman a conocer el museo y allí comienzan a rememorar cosas que no tenían presentes hasta el momento. De esa manera recuperan historias familiares a las que les van dando un valor especial a partir de esa visita. Algunos empiezan a hacer memoria y recuerdan que tenían un abuelo o un tío que trabajaba en el ferrocarril, entonces buscan fotos, información, objetos que después acercan al museo. Así se puede observar que hay varios stands armados con los aportes de diferentes familias que entregaron elementos muy interesantes a partir, en algunos casos, de anécdotas familiares".

La Balcarce de antaño
José Stauffer, a quien le agrada que lo llamen "el guardián de la estación", contó que la calle Balcarce, tan conocida hoy por salteños y turistas, también tuvo una vida agitada alrededor de 1900 como consecuencia de la llegada de los trenes y la construcción de la estación. "Los pasajeros venían de todas partes y se hospedaban en los hoteles de la zona, que en aquella época abundaban". También contó que los hoteles eran utilizados por los trabajadores de las minas, que venían a Salta a descansar. "El mundo de Salta giraba alrededor de la estación", dijo Stauffer. Había bares, fruterías, negocios grandes y pequeños, vendedores ambulantes y las famosas tiendas San Jorge; también, el inmortal Bar Madrid, que sigue en pie y que se colmaba de familias que concurrían a mar su café con leche, submarinos y alguno que otro traguito".

La oscuridad y el olvido llegaron a la zona de la Balcarce de manera paulatina a partir de 1976, cuando los ferrocarriles entraron en decadencia y se incrementaron el levantamiento de vías y la clausura de ramales. En esta época dejaron de circular muchos trenes de pasajeros, especialmente los que venían al noroeste, en un contexto de inversiones casi nulas, lo que generó un grave deterioro de la infraestructura, que tuvo su punto álgido en 1989 cuando se decidió su privatización. Sin embargo, hace ya unos años, se inició el resurgimiento del barrio por el entusiasmo de sus vecinos que comenzaron a ver en estas calles la posibilidad de transformarlo en un espacio cultural. Allí está inserto el Museo, que convive con el jolgorio de hoy.

Fuente: El Tribuno

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