martes, 23 de abril de 2013

El servicio del tren Sarmiento: Con arreglos superficiales, sigue colapsado


Un estudio reveló que la frecuencia de horarios es aleatoria y que, aún en coches reparados, faltan ventanas y circulan con las puertas abiertas.



La hora pico de la tarde. Un tren camino a Liniers, ayer, circulando con la puertas abiertas. El estudio reveló que pese a los anuncios e inversiones del Gobierno se sigue viajando muy mal. / FOTOS: GERMAN GARCIA ADRASTI Y VIAS SARMIENTO


Uno: frecuencias aleatorias. Esperar un tren hoy puede demandar, con suerte, 10 minutos; pero también puede llevar más de media hora. No hay rigor ni cronograma que se cumpla con fidelidad. Dos: pantallas nuevas pero que no están bien programadas. Son de tecnología LED y no siempre están coordinadas: a veces ni siquiera avisan si el servicio que está por llegar para en todas las estaciones o solo es un rápido que une cabeceras. Tres: maquillaje. Por fuera hay trenes que parecen nuevos, pero son los mismos coches que tienen apenas un lavado de cara y pintura. Y hay más. En vez de acondicionar los vagones dañados con asientos nuevos, alguien pensó que bastaba con adaptar butacas de colectivos. De plástico.

A 14 meses de la tragedia de Once, ese símbolo de la unión entre la corrupción empresarial y estatal que dejó 51 muertos y 700 heridos, la organización Vías Sarmiento, que nuclea a usuarios de ese tren, dio a conocer ayer un duro informe que insiste en denunciar que la línea padece “los problemas estructurales que no se resuelven con maquillaje o medidas menores”. Aún, y pese a los pedidos de esta organización, faltan los carteles indicativos con el protocolo de evacuación para casos como el de febrero de 2012, o cualquier accidente de menor gravedad.

El informe se centró sobre todo en las estaciones Once, Liniers, Ramos Mejía, Morón, Ituzaingó y Merlo. En todos los casos fueron recorridos en horas pico y abarcó tanto estaciones como andenes y formaciones.

El relevamiento concluye que “el servicio está gravemente colapsado ”. Comprueba que la demorada obra de soterramiento –varias veces anunciada por el Gobierno– está paralizada por falta de presupuesto y que además tampoco hay evidencia de un interés “por preservar las instalaciones ya construidas”. Las máquinas, según detectaron los voluntarios de Vías Sarmiento, están a la intemperie, “juntando óxido”.

Las estaciones tienen algunas mejoras pero ineficientes: se arreglaron algunos baños pero no se mantienen limpios. Y algunos están en estado deplorable. “La situación es peor para los trabajadores, que tienen que pedir el uso de los baños en los comercios”, advierte el texto. Como punto positivo se marcó la presencia de banderilleros en los pasos a nivel. Pero, en cambio, la ausencia de efectivos de seguridad en los trenes es notoria: si bien se ven gendarmes en algunas estaciones, no recorren los vagones durante los viajes. “De noche es más peligroso porque ya no hay vigilancia”, aseguran.

Las formaciones también tienen falencias. El estudio abarcó 45 auditorías a 17 formaciones del Sarmiento y las conclusiones son alarmantes: 264 puertas rotas o abiertas, un promedio de tres ventanas rotas o inexistentes por cada coche, y la sorpresa: “Muchos de los coches reacondicionados tienen como asientos una adaptación de butacas de colectivos, lo que representa un exceso de precariedad ”, denuncian en Vías Sarmiento. A eso hay que agregarle apoyabrazos rotos en nuevas formaciones (quedan pedazos de plástico afilados), y el estado de los furgones no cumple con lo mínimo: el 90% no tiene ventanas, están sucios y los pisos están rotos. “Esto puede, como ya ocurrió en otras oportunidades, provocar accidentes graves”, detalla el informe. Y agrega que el 50% circula con las puertas abiertas.

Las frecuencias siguen siendo una gran deuda para los usuarios del Sarmiento. Las pantallas LED, la gran innovación de este año, no siempre anuncian los horarios correctos, y en algunas estaciones ya las robaron. “El promedio es de 14 minutos, pero el problema es la irregularidad”. A veces hay servicios con tres minutos entre trenes pero otras veces, incluso en horas pico, hay que esperar hasta 33 minutos para poder viajar. Para Jorge Ceballos, jefe del equipo de Vías Sarmiento, esto “no hace más que ocultar el verdadero problema: la ausencia de planificación y de formaciones en condiciones ”. Lo mínimo que debe haber para dar un servicio acorde a lo que piden los usuarios.

Fuente: Clarin

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