domingo, 31 de marzo de 2013

Cuando el silencio volvió a adueñarse de las vias


Han pasado poco más de tres meses desde la última vez que hubo movimiento en el andén que da la espalda a la avenida 36. A principios de diciembre, luego de un par de semanas en las que circuló con bastante normalidad, con sus salidas matutinas desde 25 de Mayo con destino a Plaza Constitución y la vuelta a última hora, el servicio ferroviario fue discontinuado.



A lo lejos, la imagen aparece borrosa y con el paso de los días se torna cada vez más difusa. La noche del 21 de noviembre de 2012, cuando la formación ferroviaria frenó su camino en la estación 25 de Mayo, parece atada al recuerdo de ese puñado de vecinos que soportó estoicamente una larga espera para recibir al tren, dando testimonio de su alegría y de la importancia que reviste para una comunidad este medio de transporte que ha sido y seguirá siendo fundamental para la vida de todo el distrito.
Lo cierto es que ya han pasado poco más de tres meses desde la última vez que hubo movimiento en el andén que da la espalda a la avenida 36. A principios de diciembre, luego de un par de semanas en las que circuló con bastante normalidad, con sus salidas matutinas con destino a Plaza Constitución y la vuelta a última hora, siempre de lunes a viernes, nuevamente el silencio se adueñó de las vías.
El estado de los terraplenes, en muchos casos castigados por las intensas lluvias que anegaron gran parte de los campos que atraviesa este ramal de la empresa Ferrobaires, o la importante cantidad de malezas y ramas que obstruían el paso de la locomotora, pueden ser argumentos para comprender –o justificar) la discontinuidad del servicio.
Así como también el inicio de la temporada veraniega, y la necesidad de contar con más máquinas y vagones para los destinos turísticos, lo que también puede haber confabulado contra la suspensión “Hasta nuevo aviso”, tal como reza el cartel que hoy puede verse pegado en los vidrios de la sala de espera, como única y sórdida respuesta a los interrogantes de quienes esperan nuevamente por el tren.
Vale recordar también, a principios de febrero llegó a la estación una  máquina cuyo recorrido desde la capital argentina tenía razón de ser a partir de llevar adelante un relevamiento del estado de  las vías, además de conocer fehacientemente el panorama de pastizales y árboles que podían incomodar el paso de la formación ferroviaria que une Constitución y la ciudad cabecera de 25 de Mayo.
“Encontramos muchas zonas del recorrido con pastos muy altos y eso no permitió que llegáramos a destino con la formación que habíamos salido desde Buenos Aires”, dijo el maquinista Gustavo Demarco, quien destacó que la máquina original “la dejamos en La Elvira y viajamos hasta acá con otra más liviana”. Y señaló que “con el paso del tren el pasto baja, pero se debe trabajar para cortarlo o arrojar algún herbicida para que eso no dificulte la tracción de la máquina”.
Como consecuencia de esta visita, donde también se advirtió que el estado de las vías era el mismo que en años anteriores, iba a generarse un informe para ser presentado a las autoridades de Ferrobaires. La empresa es, en definitiva, quien tiene bajo su responsabilidad el restablecimiento de un servicio que hoy, a mediados del mes de marzo, no tiene fechas ni plazos. Y mientras tanto, sin respuestas y con muchos interrogantes, el andén de la estación ferroviaria veinticinqueña seguirá en silencio…

Fuente: La Mañana.

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