El ferrocarril presenta severas insuficiencias de material rodante que se traducen en prestaciones de escasa frecuencia y de poca o mala calidad. El Gobierno importó, en los últimos años, locomotoras y vagones, muchos de los cuales no han sido puestos a punto y están fuera de servicio y en proceso de deterioro. Otro punto a considerar es la demora en la construcción de pasos a nivel destinados a reducir las interrupciones del tránsito de automotores. El subterráneo, por su parte, avanza a un paso mucho más lento del que sería necesario para aliviar el tránsito de superficie. Esta situación revela la falta de una política de transporte racional que se traduce en inconvenientes y costos para la sociedad. El aumento en el número de autos patentados en la Ciudad y el Conurbano agudiza las deficiencias del sistema de transporte, especialmente del ferrocarril y el subte.Fuente: Clarin
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