
La mujer todavía está internada, pero estable . Hoy está previsto que la operen y sigue acompañada por su familia como el primer día. Junto a su hijo, Jorge, Benigna le contó a Clarín que la mañana del miércoles se levantó muy temprano y después de desayunar fue a tomar el Sarmiento como suele hacer cada vez que viene a atenderse a Capital. Apenas subió al primer vagón consiguió sentarse al lado de una señora y ya en camino se quedó dormida. Cuando se despertó ya estaba en Caballito, así que preparó sus cosas, se acercó a la puerta y agarró el boleto para mostrárselo al guarda ni bien se bajara. Hasta ahí la rutina era normal y el recorrido era el habitual. Sin embargo, a las 8.32 todo cambió: de repente escuchó un estallido, y en unos segundos terminó tirada en el piso del vagón . “Cuando el tren chocó me caí al instante y arriba mío se cayeron más personas. En ese momento empecé a sentir una gran presión en las piernas , como si estuvieran agarradas con pinzas, ya no las podía mover”, explicó, aún con el dolor y el recuerdo intacto. Y con los ojos cerrados repasó la situación, recordó los gritos de desesperación de las personas y su propio grito pidiendo ayuda. “Los bomberos nos querían sacar por la ventana pero no podían, primero rompieron los vidrios y después tuvieron que romper todo, no nos podían sacar... y nosotros nos desesperábamos más ”, agregó. Benigna fue una de las últimas heridas en ser rescatada del vagón: según contó, tardaron más de tres horas en asistirla, tres horas que fueron un calvario. Después la trasladaron al Hospital Ramos Mejía y la operaron por fractura expuesta. Su familia no tardó mucho en encontrarla. Su hijo se enteró del accidente por televisión y a las 13.15 ya estaba en la estación, leyendo las listas con los nombres de los heridos en cada hospital. Afortunadamente el de su madre era uno de esos. Fue uno de los pocos que encontró rápidamente a su familiar y no tuvo que andar recorriendo hospital por hospital. “Por suerte la encontramos rápido, ni bien me enteré salí corriendo”, contó Jorge mientras acompañaba a su madre en la sala de internación (la familia pidió no hacer fotos en el hospital). Por ahora, Benigna seguirá en el Ramos Mejía y hoy mismo deberá pasar por otra cirugía. “Por ahora estoy tranquila”, dijo, trayendo calma, y agarrando la mano de su hijo. Y suspirando hondo, se sinceró ante quienes la acompañaban: “Pensé que no salía más, tenía miedo de no salir nunca más del tren. Hoy sólo doy gracias por estar viva ”.
María José Romero
Fuente: Clarin
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