lunes, 6 de mayo de 2013

Sus murales aún cautivan en los andenes


Rodolfo Medina los creó en los ‘60 y ‘70. Son diez obras que están en la estación Once y en la San Martín del subte C. El escultor, que hoy sigue creando en su taller de Villa Adelina, trabajó como dibujante en el Ferrocarril Sarmiento.



En su taller. Rodolfo Medina estudió Bellas Artes en la ...

E l paso acelerado por las estaciones de subte mientras la mayoría corre a trabajar, a veces no permite detenerse a apreciar con tranquilad las obras que visten esos espacios. Sin embargo, en la terminal de Once del Sarmiento y en la estación San Martín de la línea C de Subtes, las creaciones de Rodolfo Medina, de 79 años, llaman la atención por su gran tamaño. El vecino de Villa Adelina es el autor de 10 murales de cinco y seis metros de largo, y que hoy pueden verse restaurados en esos puntos estratégicos de la Ciudad.

Con 18 años, Medina llegó al Partido desde Bragado –donde nació–, para estudiar Bellas Artes y dedicarse de lleno a sus dos pasiones: el dibujo y la pintura. “Vivía en una pensión en el barrio, y empecé a trabajar de lo que podía mientras estudiaba en la escuela Manuel Belgrano, y en la Prilidiano Pueyrredón, en Capital”, recuerda.

Con mucho esfuerzo y después de haber hecho un paréntesis mientras tuvo que cumplir el Servicio Militar, logró recibirse tras siete años de estudio. “Aprendí grabado, pintura, escultura, dibujo. Tuve distintos empleos, por suerte siempre relacionados con el arte. Luego me tomaron en el Ferrocarril Sarmiento, primero como dactilógrafo, y después en el área de dibujo técnico, en donde teníamos que hacer los diseños de las máquinas. Allí estuve hasta jubilarme”, relata.

Ya instalado en la misma casa de Adelina, en la que hasta hoy vive con su esposa, Francisca Borja Couto-Pérez, y donde tiene su taller, se encontró con que su empleo fue la conexión necesaria para que las obras fueran expuestas en las estaciones. “Un ingeniero que era mi jefe en el ferrocarril, al ver mis trabajos, me ofreció hacer murales para la estación de trenes de Once. Me dieron todo lo necesario para trabajar, y por supuesto acepté. Resultó una experiencia increíble, porque además fueron los primeros que hice”, asegura el vecino sobre las cuatro obras de 5 metros por 1,40 metro, que están en el andén número 1 de la Terminal. Con motivos que representan el encuentro de los conquistadores con los aborígenes en América, la leyenda del caballo de Bragado (cuenta que un caballo prefiere ahogarse en un lago antes que perder su libertad a manos de los hombres), la agricultura, y la industria, los murales están hechos en relieve con policromía, es decir en cemento con una pátina de distintos colores.

“Ni bien terminé con las piezas de Once, en 1969, me llamó la gente del subterráneo para proponerme que creara murales para ellos. Me contrataron por un año”, cuenta. En este caso fueron seis, de 6 metros de largo por 1 metro de alto, y que reúnen imágenes de la gesta libertadora, con la misma técnica.

Pasaron más de tres décadas, y aquellos murales sufrieron daños por el paso del tiempo. Por eso Rodolfo insistió para que se los pudiera restaurar. “El problema fue que además, los pintaron como para tapar los daños, pero eso los empeoró. Reclamé muchísimo tiempo para que se los reparara correctamente, pero lamentablemente no había respuestas. Hasta que hace unos tres años, finalmente me contactaron para decirme que lo iban a encarar, y cumplieron”, sostiene.

Más allá de su edad, Rodolfo no deja para nada de lado el arte. Mañana dará inicio una muestra en la Quinta Trabucco, en Vicente López, y en la que estuvo trabajando todo un mes para incluir pequeños murales, dibujos y pinturas, todo nuevo. “Me tomó por sorpresa, la verdad, pero me encanta, me revitalizó muchísimo. Además voy a dar una charla sobre cómo hacer murales, y estoy muy entusiasmado”, concluye.

Fuente: Clarin zonal

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