miércoles, 13 de febrero de 2013

El Belgrano: un mito muy mentido


Con el paso de los años, de las décadas, el Ferrocarril Belgrano se fue transformando en una mitología urbana de “tren de los pobres”, de “tren que va por el norte”.

A ciencia cierta, es inviable que en ese mito, fundamentalmente político y urbano, alguno de los que así lo siente o menciona tenga la menor idea de cuál ha sido su significado y debería volver a serlo a lo largo de la historia de la mitad del territorio argentino.



Parte del mito, es que el Trocha, el Belgrano, “el Fc del Estado”, recorre pequeñas poblaciones improductivas. Por caso, entre las improductivas, están las zonas metropolitanas de Gran La Plata, Gran Buenos Aires Sur, Sudoeste y Norte, Córdoba, Rosario, Mendoza, San Miguel de Tucumán, etc.

Un mito aniquilado

Aquello del tren de los pobres era, fue y queremos que deje de ser otro falso mito. El Belgrano no es el tren de los pobres, sino que es un tren pobre que no quieren que atienda a nadie. Cuanto mucho, a los más pobres.

Hasta casi el fin de los años 80, llegaba cada noche  al Puerto de Buenos Aires un tren de contenedores del Belgrano provenientes de Bolivia, Chile y de Rosario al Norte del País, lo mismo que todos los días, o día por medio, o una vez por semana, un tren de carga pasaba por cada pueblo, cada paraje, cada ciudad, cada gran ciudad, levantando o entregando mercancías de consumo o de producción. Muebles y encomiendas, cartas y contenedores.

Los trenes de pasajeros fueron pobres porque decidieron empobrecerlos: A finales de la década de 1940 había comenzado a dotarse al Belgrano de coches salón y comedor con aire acondicionado, lo que fuera suspendido a partir de 1955. A excepción de la gran compra de locomotoras General Motors de los 70, el Belgrano, siempre, recibió menos inversión relativa que el resto de las “grandes líneas”. Las que eran las viejas troncales inglesas.

El Belgrano nunca fue un ferrocarril de comodities, porque transportó de todo y los granos eran de campesinos, cooperativas, molinos y no trenes block de un solo grano, para un solo país, para un solo comerciante.

Un Belgrano minero y sojero extensivo jamás será El Belgrano. Jamás será aquel que pensaron los de El Estado, ni los de los Franceses de Santa Fe ni de la Provincia de Buenos Aires. Aquellos eran sueños propios de pueblo a pueblo. De campesino a campesino. Del nocturno expreso a la capital con la bolsa de correos y el carga regular con 40 vagones tan diferentes como diferentes sus cargadores.

Si el Ferrocarril Belgrano transportaba solito 4 millones de toneladas en los 80, en sus menos de 10.000 kilómetros (reducidos de 14.000 a menos de 10.000 después de Larkin), esas cargas eran de vagones individuales, cortes completos o vagones compartidos por varios cargadores. No había que inventar las Pymes, el Ferrocarril Belgrano las atendía hacía décadas.

 Bastó aniquilarlo para desintegrar las pequeñas producciones. De allí al bosque vacío y la topadora presojera, un solo paso.

Por favor, no llamen Ferrocarril Belgrano al sojero-chino. No es homenaje ni al Prócer ni a los Pueblos que liberó y El Trocha atendía.

Jorge de Mendonça

Ingeniero White, Buenos Aires


Fuente: El Libertario

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