De la época en que los trenes surcaban nuestra geografía y nos unían con todas las poblaciones de la provincia y el país. Cuando por un viaje de ida y vuelta a Rosario no teníamos que pagar 80 pesos -cifra que supera al jornal medio de un trabajador- , sino menos de la quinta parte de ese valor.

Así se actuó también en 2009 cuando se arrasó la base y el mástil del frente de la Estación del Ferrocarril Belgrano, que formaba parte inseparable de un edificio declarado monumento histórico por una ley provincial en 1994. El recurso de amparo que presentáramos en la oportunidad aun duerme en despachos oficiales.
Paradójicamente la destrucción de la cabina ferroviaria se hizo con el objetivo de "funcionalizar" el lugar para la construcción de un centro o "fábrica" cultural en el molino Franchino, cercano a la referida cabina. Además porque supuestamente tenía un "escaso" valor histórico. Extraño concepto de la cultura, basado en el desprecio de la memoria colectiva. Al respecto tendría que expedirse el Concejo Municipal y la Secretaría de Cultura de la Provincia, ya que se trata de bienes de la comunidad que el gobierno en su conjunto tiene la responsabilidad de proteger.
Barletta habla de "vandalismo" refiriéndose a quienes pintan una consigna en la base de una columna o en un muro de un terreno baldío. También persigue a los artistas populares, que por no contar con auspicio gubernamental colocan afiches en lugares "no oficiales": o sea de conocidas empresas que cobran fortunas por publicidad. Nos preguntamos: ¿Que calificativo cabría a quienes realmente destruyen, y en forma irreversible, una obra arquitectónica de alto valor histórico y cultural? ¿No sería en todo caso un vandalismo oficial?
Fuente: Proyecto Sur Santa Fe
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