Desde hace al menos dos años se vienen denunciando incidentes en las diferentes líneas de subterráneos. Las relaciones entre miembros de barras bravas de clubes, la Unión Tranviarios Automotor y la empresa concesionaria.
Kruger no es Freddy, pero sí parece sacado de una película de Quentin Tarantino. Se trata del hermano de Fabián “La Topadora” Kruger, un barrabrava de Boca condenado por coacción agravada. Los trabajadores del subte cuentan que lo atacó a trompadas al delegado Néstor Segovia en una asamblea, lo sacaron a la calle y le pidieron al jefe del taller de Constitución que le diera su pase a otra línea. Ya no está más en la C; lo trasladaron a la H. Julio Valenzuela se desempeña en el taller Canning de la línea D y es integrante de la Banda del Oeste, uno de los grupos en que están divididos los Borrachos del Tablón de River. Sus compañeros de sector, cuando le preguntan por la UTA, dicen que les contesta: “Me pusieron por algo y no tengo por qué responder”. En la línea B, otro delegado, Claudio Dellacarbonara, conoce muy bien a Sergio Maíz, un pesado que tiene una mancha rosácea en la cara y que pertenecía al taller Rancagua de Chacarita. Fue uno de los que irrumpieron en tropel el 17 de diciembre de 2007 en el hotel Bauen para agredir a todo aquel que se les pusiera enfrente cuando estaba por comenzar una conferencia de prensa. Bajo tierra, siempre se escuchan relatos semejantes de historias o personajes violentos. En ellas se evocan aprietes de patotas, golpizas a afiliados del nuevo sindicato y sabotajes a material rodante. Nada que no hayan denunciado, sobre todo en los últimos dos años, los trabajadores de Metrovías.
El grito atronó sobre al andén de la línea C, en Constitución, el jueves pasado: “Piqueteros, piqueteros”, se escuchó con rabia, como si se tratara de un insulto. Un grupo de militantes de la UTA les respondía así a los de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte, quienes reclaman la personería gremial y les cantaban el ya clásico: “Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical”. La Policía Federal los separaba con dos cordones de efectivos que impidieron un enfrentamiento cara a cara. Del lado donde se ubicaba Segovia con su gente aseguran que en determinado momento les llegó una versión: “Nos avisaron que barrabravas de Boca iban a venir por el túnel desde atrás, de la estación San Juan”. Resultó una falsa alarma. Lo que pasaba era otra cosa. Un colectivo de la línea 101 con integrantes de la UTA había salido para Crónica TV a intentar que les hicieran una nota. Tiraron pirotecnia frente al canal, entonaron cantitos y se retiraron. Un periodista de la empresa confirmó esta información en diálogo telefónico con Página/12.
Fuente: Pagina 12
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