La vieja estación de trenes refaccionada, estrella del proyecto. Ingresar a esta localidad del departamento Unión implica, al menos, serenar el andar y entregarse a los aromas y sonidos únicos de la naturaleza.
Dentro de la experiencia que significa recorrer sus prolijas calles, el andar lleva a la Estación de Cultura, logro que llena de orgullo a cada uno de los 541 habitantes de Chilibroste.
Este proyecto comenzó a gestarse en 2006, cuando un grupo de personas se reunió para dar vida a un anhelo de años: formar una comisión de cultura que incentive esta área dentro del pueblo. Luego de numerosas reuniones, llegó a ellos la noticia de la convocatoria de la ONG Responde para su programa Alas.
Responde es una ONG que se ocupa de forjar un futuro posible para pueblos pequeños y con peligro de desaparecer. Chilibroste se encuadra en ese marco, con la pérdida de dos mil habitantes en cinco décadas.
Un año después, en 2007, todas las fuerzas estuvieron abocadas a cumplimentar con los requisitos para participar de la convocatoria, y quedaron preseleccionados. A pesar de no haber sido finalmente elegido, Responde consiguió un nuevo sponsor para Chilibroste: LAN Argentina.
Y aquí es cuando este pueblo comenzó a desandar su camino. Todos se unieron con un objetivo en común: darle a su pueblo una merecida oportunidad. Que los que emigran a estudiar a otros lugares tengan la esperanza de poder volver, y que quienes pasan sus días allí puedan disfrutar del placer de la cultura.
Con el apoyo municipal, la Estación de Cultura Responde vio la luz en diciembre pasado, y el día de la inauguración el pueblo entero se dio cita en el lugar. Los negocios bajaron sus persianas, y no hubo grande ni chico que no dijera presente.
En la vieja estación que vio pasar al tren de pasajeros que dio vida a Chilibroste, ahora funcionan: una biblioteca, un museo que rescata la historia local, un aula virtual con computadoras y acceso a Internet , un salón para actividades culturales, sociales y económicas y una cafetería con Wi-Fi.
Intensa actividad. El 2009 se presenta movido para los chilibrostenses. Dentro de las actividades programadas hay charlas con profesionales para las distintas edades, abordando temas tales como: embarazo adolescente, vínculos afectivos de padres e hijos, adicciones. Además, una escuela de guitarra, cursos de informática, talleres de artesanías, feria del libro, fogones criollos, proyección de películas y lectura de cuentos por parte de los abuelos, bajo el lema: “Abuelo ¿me contás un cuento?”.
Chilibroste también apostará al turismo rural. Ya piensan en un circuito histórico, y en la posibilidad de mostrar a los turistas desde cómo se ordeña una vaca hasta preparación y cocción del pan en un horno de barro.
Dentro de la experiencia que significa recorrer sus prolijas calles, el andar lleva a la Estación de Cultura, logro que llena de orgullo a cada uno de los 541 habitantes de Chilibroste.
Este proyecto comenzó a gestarse en 2006, cuando un grupo de personas se reunió para dar vida a un anhelo de años: formar una comisión de cultura que incentive esta área dentro del pueblo. Luego de numerosas reuniones, llegó a ellos la noticia de la convocatoria de la ONG Responde para su programa Alas.
Responde es una ONG que se ocupa de forjar un futuro posible para pueblos pequeños y con peligro de desaparecer. Chilibroste se encuadra en ese marco, con la pérdida de dos mil habitantes en cinco décadas.
Un año después, en 2007, todas las fuerzas estuvieron abocadas a cumplimentar con los requisitos para participar de la convocatoria, y quedaron preseleccionados. A pesar de no haber sido finalmente elegido, Responde consiguió un nuevo sponsor para Chilibroste: LAN Argentina.
Y aquí es cuando este pueblo comenzó a desandar su camino. Todos se unieron con un objetivo en común: darle a su pueblo una merecida oportunidad. Que los que emigran a estudiar a otros lugares tengan la esperanza de poder volver, y que quienes pasan sus días allí puedan disfrutar del placer de la cultura.
Con el apoyo municipal, la Estación de Cultura Responde vio la luz en diciembre pasado, y el día de la inauguración el pueblo entero se dio cita en el lugar. Los negocios bajaron sus persianas, y no hubo grande ni chico que no dijera presente.
En la vieja estación que vio pasar al tren de pasajeros que dio vida a Chilibroste, ahora funcionan: una biblioteca, un museo que rescata la historia local, un aula virtual con computadoras y acceso a Internet , un salón para actividades culturales, sociales y económicas y una cafetería con Wi-Fi.
Intensa actividad. El 2009 se presenta movido para los chilibrostenses. Dentro de las actividades programadas hay charlas con profesionales para las distintas edades, abordando temas tales como: embarazo adolescente, vínculos afectivos de padres e hijos, adicciones. Además, una escuela de guitarra, cursos de informática, talleres de artesanías, feria del libro, fogones criollos, proyección de películas y lectura de cuentos por parte de los abuelos, bajo el lema: “Abuelo ¿me contás un cuento?”.
Chilibroste también apostará al turismo rural. Ya piensan en un circuito histórico, y en la posibilidad de mostrar a los turistas desde cómo se ordeña una vaca hasta preparación y cocción del pan en un horno de barro.
Fuente: La Voz
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