lunes, 1 de septiembre de 2008

El tren sigue siendo el gran ausente

El 13 de abril de 1890 el tren llegó a Trenque Lauquen. En aquellos años, el servicio era sinónimo de progreso y desarrollo. De los sueños de principios del Siglo XX a la triste realidad de nuestros días. El 13 de abril de 1890, coincidiendo con los 14 años de la fundación de Trenque Lauquen, la ciudad -pequeñísimo poblado por entonces- vivió una jornada memorable: la llegada del tren. Con banda de música, comisión de festejos y gran algarabía pueblerina se celebró la circunstancia. No era para menos, se cerraba una etapa de aislamiento y atraso, abriendo -en el parecer de los trenquelauquenses- un promisorio futuro. ¿Qué pensarían los pobladores de entonces si pudieran contemplar la realidad de hoy? Seguramente no entenderían nada. Si bien se asombrarían por la realidad actual de la ciudad, encontrarían inexplicable la falta de un servicio ferroviario de pasajeros. REALIDAD IMPORTANTE Resulta útil recalcar a esta altura que el tren que llegó a Trenque Lauquen en aquel lejano 1890 no era inglés, ni siquiera habían sido británicos los que construyeron vías y estaciones. El tren era argentino. Respondía a una iniciativa de la provincia de Buenos Aires. Tiempo después el Estado bonaerense lo vendió a una empresa inglesa, pero el envión inicial fue auténticamente argentino y el pabellón nacional empavesó la máquina de vapor que arrastró el primer convoy ferroviario que llegó a Trenque Lauquen, en aquella jornada memorable de celebración y alegría. A los pocos años, el servicio ferroviario fue ampliándose y nacieron a su influjo estaciones y pueblos que alcanzaron prosperidad. En los años 20 del siglo pasado, existían en el partido de Trenque Lauquen nada más ni nada menos que siete vías que atravesaban su territorio: -La línea que salía de Once y pasaba por Trenque Lauquen hasta Toay y servía en el distrito las poblaciones de Beruti, Primera Junta, La Zanja y Mari Lauquen. Pertenecía al Ferrocarril Oeste. -De la misma empresa era la que salía de Buenos Aires y vinculaba a Duhau, Corazzi, 30 de Agosto y La Porteña. -Desde la estación La Zanja salía otro ramal hacia el norte, que pasaba en nuestro partido por Lértora. -También desde la estación La Zanja partía otra línea rumbo a Tres Lomas. 5) Perteneciente a la empresa Compañía General Buenos Aires ubicamos la quinta línea que vinculaba a las poblaciones de Girodías y Trongé. -La sexta vía que atravesaba nuestro distrito pertenecía al Ferrocarril Provincial y saliendo de Mirapampa llegaba a La Plata, pasando por las trenquelaquenses estaciones de Francisco de Vitoria y Francisco Magnano. -Finalmente, una vía muy importante, unía a los puertos de Rosario y Bahía Blanca, respondiendo a la denominación Ferrocarril Rosario-Puerto Belgrano. En nuestro distrito pasaba por la localidad de La Carreta. LA DECADENCIA Suele decirse que tras la adquisición del ferrocarril a las empresas inglesas en 1947/48 comenzó la decadencia. No estoy de acuerdo con ello. Durante varios años el servicio se mantuvo y hasta hubo trenes emblemáticos como “El Puelche” que vinculaban Trenque Lauquen con Buenos Aires en seis horas. Fue a consecuencia de esa falta de proyecto de país que nos aqueja a los argentinos, que la política gubernamental empezó a hacerle perder importancia a los trenes. En la década del 60 comenzó la decadencia que no se detuvo más hasta nuestros días. La anulación de servicios, el levantamiento de vías con el consabido cierre de estaciones y la expulsión de personal hizo el resto. Pequeñas poblaciones que habían nacido y prosperado a la vera del tren entraron en un período de atraso y el despoblamiento que tuvo diversas causas pero que la ausencia del ferrocarril fue la principal produjo el desencanto, la tristeza y la falta de expectativa. Lamentable EL FUTURO En esta materia, el futuro no aparece como auspicioso. Ningún plan de gobierno contempla seriamente el establecimiento del servicio ferroviario que, al menos, debería responder a las necesidades de las poblaciones más importantes. Parecería más fácil hablar de un “tren bala” que seguramente estará al servicio de los más pudientes que un tren digno y aceptable que nos permita- por la menos- trasladarnos a Buenos Aires con tarifas muy menores a las que se debe pagar por el transporte automotor. ¿Con el servicio el Estado perdería dinero? No necesariamente y al fin de cuentas, cuando tanto se despilfarra del erario nacional y provincial en iniciativas harto discutibles, bien se podría invertir para que como en los grandes países del mundo, el ferrocarril desempeñe un rol importante y trascendente. Hasta que ello no ocurra estaremos en deuda con vastos sectores de la comunidad.

Escribe: Francisco Paco Aznárez Especial para La Opinión

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