El viaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a China generó expectativas en todo el Norte argentino, debido a los anuncios sobre un acuerdo binacional para la reactivación del Belgrano Cargas. Si efectivamente se concreta una inversión de 1.200 millones de dólares, como se anunció oficialmente, nuestra región podrá dar un paso adelante hacia una mejor calidad de vida y un incremento de la producción.
La historia enseña que adonde llega el tren, llega el crecimiento.
La reconstrucción de rieles, empalmes y estaciones haría posible también el regreso del transporte ferroviario de pasajeros en toda nuestra provincia, con lo que se reanimaría la actividad económica, se producirían mejoras urbanas y se multiplicaría el empleo. Por lo pronto, se calcula que la reactivación del Belgrano generaría unos nueve mil empleos, directos e indirectos.
Aún no se dieron a conocer los alcances del acuerdo con los inversores chinos, por lo que corresponde esperar antes de celebrar la noticia.
Los habitantes del Norte argentino tenemos razones para el escepticismo. Utilizando una frase popular, corremos el riesgo de que este proyecto sea un “cuento chino”, como aquella promesa de inversiones por veinte mil millones de dólares que la gran potencia asiática, después se supo, nunca ofreció. Además, es evidente que la estructura de transporte en nuestro país ha privilegiado siempre al sistema automotriz; la presencia del gremialista camionero Hugo Moyano en la conducción del Belgrano es una clara señal de que nada cambiará demasiado al respecto.
Hace ya cinco años, el Poder Ejecutivo nacional se había comprometido a llevar adelante un plan de reconstrucción que incluía siete mil kilómetros de vías y recuperación de varios talleres. Sólo se reactivaron algunos tramos secundarios y hubo unas pocas compras de material rodante usado.
La reactivación de este ferrocarril produciría una baja sustancial en el costo de transporte de la producción regional y la pondría al alcance de grandes mercados. En consecuencia, tendría un efecto multiplicador que sacaría al Norte del aislamiento. Por eso, es de esperar que lo que hasta ahora es una promesa se concrete en un tiempo razonable.
Fuente: El Tribuno
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