El problema no es nuevo y numerosas organizaciones están movilizadas en procura de evitarlo. Los impulsores de la descabellada idea pretenden un “puerto Madero” posadeño, desmantelando parte de un ramal ferroviario en uso y transfiriendo tierras públicas a manos privadas.
Los que reclaman advierten: 'no vamos a quedarnos observando'.
Con la caída del menemismo y las buenas intenciones de Néstor Kirchner en procura de recuperar los ferrocarriles os pueblos del interior se ilusionaron con que recuperar los trenes era posibe. Tras cartón el retorno de El Gran Capitán, que uniendo las capitales de Argentina y de la provincia de Misiones movilizó a cientos, miles de compatriotas que confiaban en que por difícil que fuese era posible la empresa teniendo al presidente de los argentinos a la cabeza.
Con el paso del tiempo la fuerza y el impulso fue cayendo y no pocos funcionarios, claramente en otra sintonía, desplazan el tema de la agenda presidencial. La cuestión se agudiza en la administración de la presidenta Cristina Fernández, quien no sólo confirmó en sus puestos a polémicas figuras como Julio De Vido y Ricardo Jaime, sino que en medio de críticas al “tren de los pobres” impulsa un “tren bala”.
Ahora al verse nuevamente amenazado el futuro de la estación Posadas, emplazada en un predio de nueve hectáreas, con una bahía natural sobre las barrancas del Río Paraná, por el la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) que impulsa la construcción de una avenida costanera, para proteger a la ciudad de Posadas del aumento del nivel del río (previsto a 83 metros sobre el nivel del mar), lo que no sólo dejará a la capital de Misiones sin trenes sino que afectará de cincuenta mil familias paraguayas y argentinas, lo que ha generado una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Obispo Emérito Joaquín Piña y numerosas organizaciones dieron a conocer un documento .
Fuente: FMRIEL
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