jueves, 11 de febrero de 2010

Un viaje por los trenes en tierras collas.



Texto y fotos: Claudio Fernandez Barrio.



Domingo 31 de enero de 2010, después de un cansador viaje en flota (así llaman a los colectivos de larga distancia) durante la noche, por las sinuosas y elevadas rutas de ripio del altiplano Boliviano desde Potosí, nos apostamos en la estación Oruro, cabecera de los servicios de la Empresa Ferroviaria Andina S. A.
Allí nos encontramos con muchos mochileros y turistas, argentinos en su mayoría, haciendo la fila para comprar los pasajes en el Wara Wara del Sur, que tomaríamos ese mismo día rumbo a Villazón - frontera con La Quiaca, Argentina – recorriendo un trayecto de unos 600 km aproximadamente.
Todos los pasajes ya estaban agotados excepto un pequeño cupo de coches agregados que solo van hasta Uyuni, mitad del recorrido y lugar turístico por su cercanía al salar más grande del mundo. Al mejor estilo Ferrocentral sacamos un numerito entregado por la seguridad y esperamos tirados por ahí a que abra la boletería.
El Wara Wara del Sur es el servicio “popular” por así decirlo, que sale los domingos y miércoles por la tarde regresando desde Villazón los lunes y jueves.
Este servicio solo posee clases Popular y Salón que son símil turista y primera respectivamente. Es llamativo que el pasajero del coche popular NO tiene acceso al coche restaurant, como sí sucede en los trenes de nuestro país.

A las 11:40 de ese mismo domingo con casi 5 horas de atraso llegó desde Villazón el “Expreso del Sur”, un tren de lujo que no lleva clase popular, sino clase Ejecutivo que equivaldría a lo que en Argentina es la clase Pullman, además del salón que ya mencionamos.
Este tren también de dos frecuencias semanales en cada sentido, tiene menos paradas que el Wara Wara y coches algo más lujosos, con televisón y con una mayor atención. Viajar en este tren cuesta unos bolivianos más caros.
Si bien viajar en tren en Bolivia es muy barato, más que en el transporte automotor, la higiene, seguridad y atención a tanto a bordo como en estaciones, son de muy buena calidad.
A las 19:30 partimos en clase popular.
Hasta Uyuni todo el recorrido es plano, atravesando una zona de lagunas, con alguna que otra curva importante. El estado de la vía es mediano por lo que el tren no tiene problema en moverse a unos 60 o 70 km/h pero no más que eso. Para ser una velocidad “belgranera” está bastante bien!
La primer parada ya en la noche es Challapatta, luego ya entre sueños hubo otra que no recuerdo, hasta las 2:20 de la madrugada del lunes que llegamos a Uyuni donde dejaron nuestros coches y nos permitieron gentilmente dormir a todos en la sala de espera hasta la mañana, para así evitar los abusos en los precios de los hoteles.
Al despertar repetimos la fila en la boletería pero esta vez para ir a Villazón en el expreso que pasaría el martes a las 22:40. Una vez adquiridos los boletos en salón nos dedicamos a hacer turismo por la zona hasta la hora de pasada del tren.
El martes a la noche luego de despachar nuestro equipaje arribó con una hora de atraso el expreso a Villazón.
En nuestro coche salón los asientos estaban orientados en sentido contrario a la circulación ya que apuntaban hacia el televisor en el que se estaba pasando como si fuera a propósito un documental sobre la predicción maya de 2012.
Con la calefacción a pleno dormimos plácidamente rodeados de turistas argentinos, hasta entrada la mañana que nos fuimos a desayunar al coche restaurant.
Aquí fue donde mejor la pasamos ya que por 11 bolivianos recibimos un muy generoso desayuno llamado “desayuno continental” que incluye varias galletas de agua con manteca y mermelada, una tostada y un pan saborizado más un jugo y la taza de te, café o mate cocido, con o sin leche. Además por 2 bolivianos más se agregaba un platito de huevo revuelto riquísimo, pasando a llamarse “desayuno americano” Qué tal??
Durante la noche habíamos pasado las estaciones Tupiza y Atocha. Ya el camino por esta zona toma otro color, es de montaña, continuamente con curvas y cuestas, lo que obviamente conlleva a un descenso importante de la velocidad.

En una zona donde había cuadrillas trabajando (por suerte) sorpresivamente sentimos el tirón y la frenada. Pafff. Descarrilamos!!
Por lo visto había sido un bogui nomás porque con ayuda de las cuadrillas se encarriló el coche en cuestión y luego de unas dos horas aproximadamente reanudamos la marcha, llegando al mediodía a Villazón con las mismas 5 horas de atraso con la que llegó a Oruro la vez anterior, ya que debimos haberlo hecho a las 7 de la mañana.
Mientras acomodamos nuestros bártulos observamos la limpieza inmediata de los coches y las maniobras en la estación tanto con carga como con el tren de pasajeros.
Luego de las fotos de rigor nos dirigimos hacia la frontera para cruzar a nuestro bendito país.


En mi opinión el servicio es bueno, más con el precio que tiene, pero como suele pasar la oferta es muy baja respecto al potencial de transporte que tiene el ferrocarril, en este país con más razón, ya que las carreteras son un desastre. Los colectivos (o flotas como lo llaman) van por angostos caminos de cornisa de ripio en su mayoría, con mala señalización, además suele haber crecidas y derrumbes que interrumpen el paso de vehículos produciendo severos accidentes. En todos los recorridos que hice en colectivo vi pocas obras de pavimentación y ensanchamiento de caminos (pero que las hay las hay), Además de que dudo del estado de conservación de los vehículos y la seguridad de sus conductores.

Volviendo al tema de los trenes, para que el aficionado argentino se sienta en familia los coches son Materfer, obviamente de trocha angosta, pero algo diferentes: tienen una sola puerta simple en el medio, corrediza, en vez de las dos de los costados, con los dos salones divididos y un baño a cada lado de la puerta de acceso. Sin embargo tienen ese estilo que nos identifica y con los ruiditos y todo uno siente que está viajando en el Belgrano. Ese Belgrano de larga distancia que nosotros perdimos…
Las locomotoras utilizadas por la empresa son todas Hitachi de tres boguies de dos ejes cada uno (extraño).
Hay bastante tráfico de carga de minería y cereal entre otras cosas y además de los servicios aquí descriptos, la empresa Andina corre un servicio bus – carril de carácter social entre Potosí y Sucre de tres corridas semanales en cada sentido, y otro de frecuencia similar entre Cochabamba y Aiquile.
Por otro lado en la parte este está el servicio de Yacuiba a Santa Cruz de la Sierra que corre la empresa Oriental (la otra de las dos que hay en Bolivia), un tren mixto con unos pocos coches más antiguos y decrépitos, una locomotora GR12 más una GE U11 (por las dudas).
En todos los sectores se utiliza radio como sistema de bloqueo, y es notable que no vi en ningún lugar una señal o poste telegráfico que haya quedado de las viejas (¿buenas?) épocas.

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